martes, noviembre 30, 2004

El siguiente es el texto completo que Alatriste "censuró" (omitió un párrafo) en un evento en honor a Vázquez Montealbán realizado en la FIL.
En la conversación que, en la misma Fil, sostuvieron Villoro y Vila-Matas catalanes, españoles y el mismo "censor", que asistieron como espectadores, cuchicheaban que fue la viuda del escritor quien pidió que se omitieran dichos pasajes. Se quejaban de Carmen Lira, directora de La Jornada, quien publicó la noticia haciendo énfasis en la censura y sin investigar al respecto; aseguraban, además, que se negó a publicar una carta aclaratoria del "censor".
Hipotético y heróico lector: queda el texto, nada espectacular, para su lectura.
_________________
EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL.

MÉXICO.

Noviembre del 2004.


Para: Doña Ana y Don Daniel.

Barcelona, Catalunya, Estado Español.

Guadalajara, Jalisco, México.

(…)

No supe cómo iniciar. Después de todo, esta carta sólo trata de ser un
abrazo a destiempo, con esa anacronía que a los zapatistas nos define, a
personas que sentimos cercanas. Yo quisiera hablarles de Don Manuel
Vázquez Montalbán. Sé que puede parecer absurdo que yo les hable de él
precisamente a ustedes. Sin embargo, al hablar de él trato, no de
traerlo con nosotros o a favor nuestro, sino de volver a tenderlo como
lo que fue: un puente.

Y, a lo mejor, aún sin estar, Don Vázquez Montalbán vuelve a ser puente
para que nuestra palabra, la de los zapatistas hoy tan no de moda, tenga
un lugar entre tantos genios de la palabra como ahora se encuentran en
tierras mexicanas.

Y ahora entiendo, al escribir estas líneas, que tal vez ésa siempre fue
su intención, y que deberíamos aprovecharlo y hablar de nosotros, de
nuestros logros y tropiezos, de sueños y pesadillas, de continuidades y
rupturas. Pero no, la tentación apenas duró unos instantes. Así que no
hablaré de nosotros. Hablaré, o más bien, intentaré hablar de él.

En un principio, nosotros no creímos en su muerte. Lo de desaparecer en
un lugar lejano de nuestra geografía, precisamente en un aeropuerto de
Bangkok, nos pareció entonces como una suerte de recurso detectivesco y
no como una ausencia definitiva. No lo creímos muerto, así que
esperamos. Ya aparecería después con una nueva historia de Pepe Carvalho
o con una entrevista a un grupo de "otros" antineoliberales,
desconocidos para los demás "otros" que pueblan la complicada geografía
de la resistencia mundial. Entonces le diríamos algunas groserías
(claro, cuidando que él no las escuchara), y seguiríamos caminando
sabiendo que por ahí andaba. Él, pensaba yo, no se moriría sin avisarnos
antes. Pero no, Don Vázquez Montalbán se había ido de veras, dejándonos
a nosotros un poco más vacíos. Y eso, el que se fuera de veras, nos daba
(y nos da) un poco de rabia, de coraje.

Así nos pasa de por sí con las muertes: primero nos dan rabia, luego
tristeza, más después las dos cosas.

Don Vázquez Montalbán no era nuestro amigo, era nuestro compañero.
"Compañero de viaje", dijo él en uno de sus escritos. "Compañero así
nomás", dijimos y decimos nosotros. No sé si eso sea más o menos para él
o para ustedes. Para nosotros es todo.

Sólo lo hablé en persona una vez, así que no intentaré siquiera decir
cómo era o cómo no era. Seguramente hay más personas, marcadamente
ustedes dos, que podrán darnos un perfil más acabado de él.

Recuerdo que, esa vez, intercambiamos los saludos de rigor y algunas
bromas sobre artistas de España (Marisol, Joselito, Pili y Mili), creo
que hasta cantamos a dueto aquella de "la vida es una tómbola, tom, tom,
tómbola…" Claro que él nunca reconoció que la entonamos a coro y me
adjudicó entonces el papel de solista. Después nos pusimos serios.
Bueno, al menos lo intentamos. En realidad, aquel encuentro me pareció
entonces como cuando dos boxeadores se enfrentan y pasan los primeros
minutos del combate estudiándose mutuamente… para después descubrir que
al que hay pegarle es al árbitro.

Creo que él trataba de entender. Creo que él trataba de salirse de la
falsa disyuntiva de ser "fan" de Marcos o "anti fan" de Marcos (dilema
entonces de moda entre los intelectuales progresistas).

Me parece que, a través de sus libros y de su vida, Don Vázquez
Montalbán demostró que lo suyo no era el abrazar causas acríticamente.
Creo que, siguiendo el marxismo de Groucho, no simpatizaría con una
causa que lo aceptara como simpatizante. Es más, creo que no era "fan"
ni de sí mismo. No era de esos intelectuales que cambian de dioses y
liturgias como cambian de calzones (bueno, cuando se los cambian).
Después de leer sus ensayos, me pareció ser un ateo hasta de Manuel
Vázquez Montalbán, pero un firme creyente en la existencia del mal y en
la necesidad de enfrentarlo.

El filoso bisturí de la palabra no sólo lo aplicó para diseccionar los
distintos poderes que se han ido sucediendo en la geografía mundial.
También lo usó frente a las supuestas o reales oposiciones que el espejo
del Poder produce inevitablemente. Incluso, intuyo, lo empleó en él
mismo (pero de eso, es seguro, ustedes y otros podrán decir más).

Cuando hablamos en aquella única ocasión, me dio la impresión de que
buscaba, sí, pero no una nueva causa que lo redimiera a la distancia, o
una desilusión más que reforzara un escepticismo frente a todo (esa
elegante coartada para no comprometerse con nada). Creo sinceramente que
él trataba de ver detrás del pasamontañas para descubrir y encontrar un
movimiento: el zapatista. Y pienso que lo encontró, quiero decir, que
nos encontró. Sólo así puedo explicarme el feliz empecinamiento en saber
de nosotros, en estar con nosotros en la luz y en la sombra, aún en
Cataluña, en un aeropuerto de Bangkok o en Guadalajara.

Porque la Guadalajara mexicana se ilumina ahora con la palabra, pero
también carga la sombra de los jóvenes altermundistas reprimidos, presos
por esos asesinos de la luz que ahora son gobiernos en nuestra dolida
geografía.

No lo sé, pero tal vez Don Vázquez Montalbán hubiera desviado aunque sea
un poco de su luz hacia las cárceles que, en Guadalajara, encierran la
juventud y la rebeldía creadora. Y es que, a propósito de la represión
sufrida por estos jóvenes, vienen bien las palabras que alguna vez
escribió: "La nueva derecha se parece como una gota de agua a la derecha
de siempre cuando le sale del alma que el desorden es peor que la
injusticia" ("La Teología Neoliberal", en El País, 5 de abril de 1994).

O tal vez él hubiera estado de acuerdo en que nosotros, los zapatistas,
lo usáramos de puente para saludar y abrazar a esos "otros" que están
prisioneros por un delito de "leso neoliberalismo": el de afear, con su
sola existencia, un orden construido sobre la muerte de la inteligencia.

Porque estos jóvenes están cautivos por feos. Al encerrarlos, el
gobierno sólo se está aplicando un tratamiento de belleza. La injusticia
de su encarcelamiento se ha blanqueado con el detergente del "Orden".
Porque cuando el Poder se queda sin argumentos (cosa que ocurre casi
siempre), la represión se viste de ordenador del caos (donde "caos" es
sinónimo de existencia del otro).

En la asepsia neoliberal, las personas afean y ensucian las calles, y
los policías no son sino los modernos barrenderos. Si en lugar de
escobas usan armas de fuego y equipo antimotines, se debe al avance
tecnológico y no, ¿quién osa insinuarlo?, al afán represivo contra el
diferente.

He dicho que Don Vázquez Montalbán estuvo con nosotros en la luz y en la
sombra. La última carta que nos mandó fue en medio de la polémica
desatada a raíz de nuestro apoyo explícito a la lucha política y
cultural del pueblo vasco. ¿Dije "polémica"? Bueno, en realidad fue una
campaña de linchamiento mediático, pero ya estamos acostumbrados.

A diferencia de quienes aprovecharon para deslindarse de nuestra siempre
incómoda compañía y, desde el "pulcro" púlpito de los medios de
comunicación, nos acusaron (injustamente, como se demostraría casi
inmediatamente) de ser partidarios del terrorismo de ETA, Don Vázquez
Montalbán nos envió una misiva privada.

En ella (creo que ahora puedo revelarlo) nos alertaba sobre lo que
vendría: el zapatismo sería vinculado no a una causa justa, sino al
crimen mesiánico. Claro que él no pensaba que el zapatismo hubiera
recibido el abrazo mortal del fundamentalismo, nos conocía demasiado
bien. Pero también era un gran conocedor del funcionamiento de los
medios masivos de comunicación y sobre eso nos reconvenía. Pronto tuvo
su respuesta y casi estoy seguro de que le satisfizo. Así, nos hizo
llegar uno de sus últimos libros con una dedicatoria que no era sino un
"aquí estoy, con ustedes"; y, reiterando su simpatía por Euzkal Herria,
apoyó, junto a otras personalidades de la cultura europea, nuestra
malograda iniciativa "Una oportunidad a la palabra".

Pero, volviendo a nuestro único encuentro, recuerdo que hablamos un poco
de Antonio Machado. Ambos admirábamos el "Juan de Mairena", sus
cuestionamientos, sus dudas. A lo largo de la plática (se supone que era
una entrevista, pero fue una plática) hubimos de coincidir en que,
muchas veces, los mejores textos de análisis político están en la
literatura universal; y, sin hacerlo explícito, concluíamos que el mundo
iría mucho mejor si los políticos profesionales supieran más de
literatura que de mercadotecnia, y si leyeran más libros de poesía y
novela, y menos reportes estadísticos y boletines de prensa.

Dicho esto, permítanme una divagación:

La habitación donde el Poder decide está cerrada a cal y canto. La
democracia, nos dicen, es que nosotros, los de afuera y los más, podemos
elegir quien entra y quien sale. Pero se les olvida aclararnos que sólo
podemos escoger de entre los pocos que los más pocos nos presentan.

Y no sólo. Nosotros, los más y los de afuera, quienes padecemos las
consecuencias de las decisiones que se toman en esa habitación, nada
sabemos de ella. La política, nos repiten, es asunto de especialistas
que sólo comprenden especialistas.

Así nos encontramos con que aparecen guerras envueltas en el papel
celofán de argumentos insostenibles, programas económicos que no son
sino guerras "blandas", crímenes culturales perpetrados en nombre de la
modernización, aniquilamiento de identidades diferentes mediante el
recurso expedito de eliminar a quienes las portan. En suma: la
arbitrariedad asesina de la fuerza, pero vestida de "razón de Estado",
de "razón económica", de "razón divina", de "razón neoliberal".

En algún lado del libro de Machado, Mairena y sus alumnos discurren
sobre el teatro, sobre cómo las escenas en una habitación transcurren
con la ausencia de un cuarto muro, y que es la ausencia de ese muro la
que nos permite saber lo que pasa dentro. De la misma manera, los
actores "hablan" sus pensamientos y es así como sabemos lo que pasa
dentro de un personaje.

Quienes hacen del ejercicio de la razón y el arte su trabajo (como
quienes ahora confluyen en Guadalajara, México), pueden contribuir a
derribar ese cuarto muro de la habitación del Poder y a hacer "hablar" a
los personajes que la habitan.

No sólo ayudarían a derrumbar el mito de la "política especializada" y a
desaparecer el halo sobrenatural del Poder, también contribuirían a
echar a andar otro mundo, uno mejor, uno donde quepan todos los mundos.

La democracia sería así liberada de la prisión de los spots
publicitarios, la frivolidad dejaría de ser programa de gobierno, y la
estupidez ya no sería la bandera que o­ndearan, orgullosos, los
gobernantes neoliberales.

Sería magnífico que, a quienes están el Poder, se les obligara a leer al
menos siete libros: uno de poesía, uno de cuentos, uno de novela, uno de
teatro, uno de ensayo, uno de filosofía… y uno de gramática.

Yo sé que todo esto puede sonar subversivo, utópico, o las dos cosas,
así que no hagan mucho caso.

En realidad lo traigo a cuento porque si algo puede definir el trabajo
de Don Vázquez Montalbán es el mazo con el que se pasó derrumbando
muros, y la hábil ventriloquia con la que hizo hablar a los poderosos y
a los intelectuales que les sirven.



Creo que él, Don Vázquez Montalbán, le tenía un profundo respeto al
lector. Creo que se cuestionaba qué escribir, por qué y contra qué, y
que trasladaba esas preguntas a la lectura: qué se lee, por qué y contra
qué. Y creo que, como escritor, no les expropió las respuestas a sus
lectores. Contradiciendo el título de uno de sus libros, no hizo
panfletos. Por el contrario, hizo de la palabra una ventana, y una y
otra vez, en sus escritos, se esmeró en mantenerla limpia y transparente.

Fuera de en los neoliberales, la palabra suele concitar respeto entre
quienes la enfrentan, es decir, los que las hablan y escriben, y los que
las leen y escuchan.

Si alguien me pidiera un ejemplo que sintetizara la resistencia de la
humanidad frente a la guerra neoliberal, diría que la palabra.

Y agregaría que una de sus trincheras más empecinadas, y afortunadas, es
el libro.

Aunque, claro, es una trinchera muy otra porque se parece
extraordinariamente a un puente.

Porque quien escribe un libro y quien lo lee no hacen sino cruzar un puente.

Y el cruzar puentes, viene en cualquier manual de antropología que se
respete, es una de las características del ser humano.

Ya me despido, pero no quisiera hacerlo sin antes declarar que, si
alguien me pidiera una definición de Don Manuel Vázquez Montalbán diría
que fue, y es, un puente.

Vale. Salud y que la vida, algún día, transcurra sin muros.

Desde las montañas del Sureste Mexicano.



Subcomandante Insurgente Marcos.

México, Noviembre del 2004.

P.D.- En alguna misiva le propuse a Don Manuel Vázquez Montalbán
escribir una novela policíaca "a la limón", con unas partes escritas en
las montañas del sureste mexicano y otras en las Ramblas catalanas. Él
aceptó, aunque, lo confesó alguna vez, no tenía la menor idea de cómo
eso sería posible. Yo tampoco, pero esto ya no lo supo. Próximamente el
Sistema Zapatista de Televisión Intergaláctica, "la única televisión que
se lee", trasmitirá el primer capítulo de una serie policial que, como
todo lo zapatista, tiene un futuro incierto. Es el pequeño homenaje que,
durante meses, le hemos preparado a él. Seguramente será poco, y la
calidad literaria no se acercará siquiera a sus magníficas producciones,
pero es nuestra forma de hacerle saber, a quienes lo acompañaron en
vida, que, cuando abrimos alguno de sus muchos libros, no sólo lo
leemos, también y a nuestro modo, cruzamos hacia él, es decir, lo abrazamos.

c.c.p.- Manuel Vázquez Montalbán, donde quiera que se encuentre.

lunes, septiembre 27, 2004

la fé católica


La fé católica o sea un conjunto de imaginaciones hebreas supeditadas a Platón y a Aristóteles.

Borges, Sobre Chesterton.

sábado, agosto 07, 2004

Estar en soledad significa estar con uno mismo, y pensar, aunque sea la más solitaria de todas las actividades, nunca es completo sin compañía.


arendt





Escribir, para mí, ha sido cultivar uno de mis placeres favoritos: la conversación. Cuando escribo, converso conmigo mismo, esa persona que es mi diario interlocutor y un desconocido.



paz

miércoles, agosto 04, 2004

Creer que algo complicado es simple porque lo entiendo significa que, después de todo, no lo entiendo.




b j

jueves, julio 29, 2004

Pendientes

Mejorar mi inglés, particularmente mis habilidades proactivas: hablar (mi pronunciación es pésima) y escribir.

Aprender más alemán. Si el inglés es más deber que gusto (porque también lo es), el alemán es puro placer.

Mejorar mis habilidades con Word y Excel, quizá debería tomar un cursillo.

Recordar mis conocimientos de estadística y su aplicación en ciencias sociales.

Aprender a manejar el software estadístico SPSS.

También me gustaría saber más matemáticas.

Terminar la tesis.
la belleza de la noche no tiene límites; además, la noche es la misma para todos los prisioneros y para todos los enfermos.

 
s.e.

miércoles, julio 28, 2004

Me interesa:

  1. El diseño de la investigación.
  2. La evaluación de programas sociales.

martes, julio 27, 2004

Lost Acapulco. Me divertí "como enano", ¿hace cuántos años no entraba al slam? Creo que realmente no escuché la música, era más bien como un sonido de fondo que, si bien no habría podido ser cualquiera, era indistinto. La sístole y diástole del slam. El largo pasmo que es. La contracción dentro del orgasmo.
Después el cuerpo sudoroso. Frío.
MONGoÓL. Hacia el final me faltaron fuerzas para seguir brincando, fuí hacia la puerta a "respirar" y me recargue en la pared de entrada, sentado de cuclillas. Al minuto me dí cuenta que las nalgas que vibraban al lado eran las de Marianita... ella sonreía, yo también.
Afuera llovía.
Es curioso, en la última vez que recuerdo haber sentido una sensación así también estaban el Edgar y el Álvaro, fue un toquín en la nuevo progreso. Entre otros tocaron Maldita y Víctimas.
Quedé con el brazo adolorido: intenté empujar por la espalda a un tipo que amenazaba con azotar frente a mí, pero mi fuerza fue ínfima en contraste con el vuelo que él llevaba y mi brazo simplemente giró. Mi “hipocondriacidad” me permite alegar que poco faltó para dislocarme. Un puto pelón me golpeo deliberadamente.
Paola estaba por ahí, se cortó el pelo.  Esperaba ver a otras personas, pero sólo estaban el Nacho e Igor. Antes me gustaba ir a los toquines porque eran un punto de encuentro, la música filtraba a la gente y encontrme-las era una sensación de tenue comunión, de identidad complice... BLA

viernes, julio 16, 2004

Algún hijo de puta debe estar contento.

miércoles, junio 30, 2004

Escribir tonterías

¡Es tan fácil escribir tonterías! Escribir para alardear con los amigos, para ganar premiecitos o con la intención de publicar por publicar. Ir con el yo por delante.
Esto suele ser no sólo exaltación de mezquindades e ignorancias propias (hay una relación directamente proporcional entre sabiduría-conocimiento y mesura), sino exhibición de insensateces y estulticias.
Para comprobarlo basta abrir cualquier diario nacional, hojear la predominante mayoría de las revistas disponibles en los kioscos o visitar casi cualquier site de internet (blog, de preferencia).
Es posible que si se prefiere constatarlo en un libro puedan encontrarse dignas excepciones, pero eso depende de dónde se busque ya que incluso entre éstos predomina el ruido, lo facilón, el relumbrón y cierta ansiedad de novedad, propia de otro tipo de “espacios”. Seguramente harían falta ábacos para enumerar las editoriales que ostentan la estolidez, lo barato y lo cosmético como bandera; sobrarían, en cambio, dedos de las manos para contar a las que se encuentran en la situación opuesta.

martes, mayo 25, 2004

Es tan sencillo escribir tonterias!

martes, abril 27, 2004

Discos imprescindibles pendientes

Son discos que debí tener, escuchar completos, ubicar perfectamente e identificar su lugar de influencia desde la prepa. No ocurrió así básicamente por falta de dinero, pero también por falta de amigos lo suficientemente generosos conmigo. En algún momento la lista fue abultada, pero conforme he tenido ingresos propios robustos la he ido adelgazando.
En fin, diría que ahora los imprescindibles que me hacen falta son: The Downward Spiral de NIN, Ok Computer y quizá The Bends de Radiohead, y Odelay de Beck.

miércoles, marzo 31, 2004

Sueño

Soñé con papá. Soñé que intentaba acostarse con P., por la fuerza. Mi mamá estaba ahí -presente, espectadora.

Mi madre, P. y yo íbamos en un auto, una camioneta muy vieja. En realidad la camioneta no se movía, pero los tres estábamos dentro de ella y nos comportábamos como si lo hiciera. Adelante estábamos sentados mi mamá y yo, atrás P..

La camioneta, azul claro, es la camioneta que imaginaba cuando mi mamá me contaba que tuvo un accidente en una, siendo niña o adolescente. Iba atrás con sus hermanos y manejaba su papá, mi abuelo; algo sucedió y la camioneta chocó, volteándose. No estoy seguro por qué, pero en mi representación van por un camino de terracería, propio del contexto rural del sur de Jalisco. Creo que mamá salió ilesa.

En el sueño, mi papá se mete sigilosamente a la parte trasera de la cabina e intenta abusar sexualmente de P.. Al tiempo, me doy cuenta, bajo del auto, tomo un palo y comienzo a apalearlo. Queda tirado en el suelo, en posición fetal. ¿Qué pasa con P.? ¿Cómo queda? ¿Se resiste o padece?

Post scriptum.
Recuerdo súbito un par de días después, de madrugada: en algún momento, en señal de reconocimiento, beso en la mejilla a mi papá, justo como lo hacía cuando era niño y lo veía con alguna regularidad.

Enero 2009

Sueño

Soñé con papá. Tenía meses sin que se me apareciera. Vino a casa y arregló las cosas: lavó la mierda que había que limpiar, ordenó lo que se podía ordenar. Ahora el departamento luce pulcro y luminoso.
En un principio estamos en un lugar público, similar al café Azteca, donde solíamos reunirnos cuando nos veíamos. A veces jugabamos ajedrez, casi siempre él monologaba y yo escuchaba o veía a la gente mientras hablaba. Nos acompaña D. quien luce visiblemente más deteriorada, de hecho se parece a mi mamá: regordeta, arrugada, pequeña, asoleada, pelo corto y pintado. Nada de su esbeltez y cuerpo atlético, de su pelo más o menos largo, quebrado y negro, de su tez blanca. En esta ocasión, conversamos sobre todo ella y yo (es como si asumiera el rol de otra persona y papá representara el mío); permanece su sonrisa y su acento duranguense.
En un segundo momento, sin transición, pasamos a mi departamento. Yo estoy dormido y escucho ruidos, me levanto y doy cuenta que está él terminando de limpiar la suciedad y de acomodar el desbarajuste en que tengo a mi casa. Por supuesto me molesta que entre sin avisar ni pedir permiso, que se tome libertades como estas y haga lo que se supone que yo tengo que hacer, pero aparentemente no puedo. Me ignora al comentarle que mi mamá me contó que se encontraron, no dice nada.

domingo, marzo 21, 2004

el sueño recurrente sucede antes de volar. las situaciones son de lo más variadas (angustía, gozo, aventura, preocupación, juego), el asunto es que comienzo a correr -'para agarrar vuelo'- y corro y corro y corro más y entonces me impulso. el resultado es variado. lo mismo caigo que comienzo a volar, la mayoría de las veces con dificultad para sostenerme en el aire, en ocasiones siento como si estuviera en o bajo agua y necesitara como aletear, impulsarme con los brazos

viernes, marzo 19, 2004

Sueño

Estoy en la Ciudad de México con E, un compañero durante la primaria y secundaria.
Recorremos una especie de mercado con trazos de calles ondulados, a los alrededores hay edificios largos y muy altos de apartamentos. Yo no conozco la ciudad, pero E. sí. Él, de hecho, es oriundo de ahí; en la escuela le apodaban “chilam balam” deformando el término “chilango” e incluyendo asuntos vinculados a las materias escolares. Me siento temeroso por estar en el Distrito Federal; aunque me gusta, no deja de ser intimidante. Como sea, la compañía de E. me infunde alguna confianza.
Nos encontramos a un grupo de compañeras, de la misma escuela, entre ellas va P. quien fue –digamos- mi amor platónico durante la secundaria. Nos saludamos. Yo lo hago efusivamente, beso la mejilla de P. mientras le doy un fuerte abrazo; mi entusiasmo resulta fuera de lugar. Comenzamos a conversar, pero quienes lo hacen sobre todo son E. y P.
Me dejan solo sin que me de cuenta. Esto me disgusta un poco, pero me parece comprensible, normal hasta cierto punto, pues mi presencia siempre resulta incomoda, un poco fuera de lugar.
Tengo el recuerdo impreciso de que en la secundaria a E. le gustaba P. y a ésta no le disgustaba que el tipo popular se sintiera atraído por ella. Además, es la idea de incapacidad para desempeñar eficazmente el papel activo de seductor. Siento como un reto el estar solo y desplazarme por mi cuenta en esta ciudad inmensa y aparentemente llena de amenazas, sin embargo también me gusta la idea de estar solo y tener que moverme por mi cuenta en el DF.

Notas.-
i.- El abandono de mi “amigo”, “varón” que “infunde confianza” (supongo que figura paterna de alguna manera) y
ii.- de mi “amor platónico” durante la adolescencia (figura materna a fin de cuentas).
iii.- (esto es, se van juntos), puede finalmente leerse como una representación del abandono de mis padres.
Por otro lado:
iv.- ésta figura materna tiene además el nombre de mi pareja actual, así que puede ser una representación de lo femenino-materno-pareja sexual anclada a mi presente y otros momentos de mi vida (la adolescencia, la secundaria).
v.- el nombre de la figura paterna en este sueño es el mismo del de un compañero de trabajo; mi pareja actual también es compañera de trabajo.
Es decir, que además de representar esta percepción real de abandono por parte de mis padres, también representa la sensación real de abandono en el ámbito laboral. Esto embona perfectamente con la situación que vivo en el trabajo, donde me siento ninguneado y mi pareja ha ido adquiriendo autonomía así como relevancia en relación a otras personas del equipo que me hace percibirme empequeñecido o de una dimensión que no corresponde con mi autopercepción.
Asimismo:
vi. no es en balde que esto ocurra en la Ciudad de México, a donde planeo irme a vivir en el transcurso de los próximos meses.
Esto es, el sueño también es el temor de ser abandonado en la situación difícil de estar en un lugar nuevo, desconocido y potencialmente amenazante.

Otras notas.-
En el transcurso de estos días me encontré de nuevo el anuario del último año de secundaria. Tal vez por eso, el sueño se simboliza en ese contexto. La revisión me causo alguna decepción, pues la percepción que tenía y tengo de mí no concuerda con la que entonces tenían los demás.

Enero de 2006

miércoles, marzo 10, 2004

Sueño 1

es un lugar combinación de la mutualista, el mónicas y el kaos.
es noche, muy noche; ya están cerrando y sirven la última ronda (ocurrió el viernes pasado, en el kalavera). hay personas sentadas en el piso, es posible que una de ellas sea yo; estoy solo, esperando (así me sucedió varias veces en la mutua, (des)esperando a M). el piso es un mosaico amarillo que se ve muuy viejo y sucio.
pido la última ronda para tres personas, nos traen una marca de cerveza que yo no pedí: carta blanca, de cualquier modo la bebemos (durante el cumpleaños de m, creo, hablamos sobre las virtudes de esta cerveza en el norte, en la conversación estuvieron involucrados jm, R y Ch).
en otro momento, estoy dentro del baño de mujeres (ocurrió en la mutua, hace unas dos semanas, con F) acompañado de un hombre y una mujer. ellos se conocen entre sí, yo sólo a ella (así ocurrió con F varias veces, la última en dos ocasiones hace dos semanas en la misma noche; en las otras -hace tiempo- yo hacia lo posible por quedar solo con ella, ahora por no quedar). le regalo una planta (Ch me regaló un par en mi cumpleaños; ambas ahora están muertas, la maceta se parecía), hago un comentario sobre la planta que parece una insinuación, un decir de doble sentido; ella primero dice que no entiende lo que le digo, pero inmediatamente acota: 'ah, ya entendí'.
la mujer es delgada, morena y de pelo corto. me parece mucho a E, sin embargo es probable que su físico tenga que ver con la mujer que ví ayer en un café y que me la recordó; también es probable que esté relacionada con L, a quien veré el próximo sábado en otro café. a ambas las asocio con una sensación de deseo ambiguo; de querer estar con ellas... pero no tanto, not really.

mucho más temprano desperté y juré no olvidar lo que soñaba, es más: lo repetí mentalmente para no olvidarlo. ahora no recuerdo nada de aquéllo.

sábado, marzo 06, 2004

aún no me queda bien claro cómo funciona esto. sé la forma en la que comienzo a escribir mi blogg, pero cómo busco el de alguién más?? es la otra parte quiero escribir, pero quiero leer.

anoche: alcohol, música y mujeres. verlas. alguién recordó que dejaremos de ser voayour cuando nos dejen tocar.

viernes, marzo 05, 2004

corroborar lo obvio. me siento tan solo.
t.