martes, febrero 14, 2006

Ética repúblicana

No es que Monsiváis me caiga muy bien o forme parte de mi santoral. Por oposición, prefiero a Paz et.al. y estoy de acuerdo en que tiende a escribir más ocurrencias y puntadas que ideas.
Sin embargo, por contraste, lo que leyó cuando le dieron el Premio Nacional de Artes y Ciencias me parece mucho más razonable que lo que intenta criticar el hombre con faldas más reconocido en el occidente de México (sí, Juan Sandoval Iñiguez).
Entre otros desatinos, da risa escuchar al cardenal éste cuando dice –en entrevista con la televisión local- que Monsiváis es un intolerante temeroso de la diversidad, que se esconde detrás de la fama de sus letras para promover fundamentalismos y que, sobre todo, quién ha leído jamás a ese tal Monsiváis como para hacerle caso; escritorsucho ese, verdad?, cómo se atreve.
En fin, Sandoval no está para mucho más que no sea defender la fe de sus incultos feligreses. En el camino, sin embargo, no logra otra cosa que exhibir una vez más su enanes intelectual y su docto aire cerril (con perdón de toda la gente inteligente que vive en el campo).
Dejo a continuación, para su consideración, el texto que Monsiváis publicó el día de hoy en El Universal. Seguro que el intento de crítica del cardenal recibirá mucha más difusión, así que no es necesario ensuciar más este blog con sus berridos.


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Carlos Monsiváis
14 de febrero de 2006
Sí existe la ética republicana

En la publicación Semanario de la Arquidiócesis de Guadalajara leí -en la transcripción de Público del 13 de febrero de 2006- una respuesta muy contundente y tal vez sólida a lo que yo no dije en mi discurso en Los Pinos en la entrega de los premios nacionales de Artes y Ciencias. Contesto, no desde luego a nombre del Carlos Monsiváis tan fantasiosamente transcrito, sino del Carlos Monsiváis que leyó (y por una extraña razón escribió primero) el discurso de forma y contenido tan distinto al rebatido con entusiasmo por Semanario .
En el editorial "Fundamentalistas radicales" hay un señalamiento tajante: la defensa del Estado laico ha sido el pretexto para que aparezcan fundamentalistas fanáticos que han caído en la tentación del fundamentalismo como remedio. (Tal vez les faltó decir "y se han fundamentalizado en el camino"). Al Carlos Monsiváis inventado con precipitación se le deja fuera del ring de la Historia con el golpeteo de una cuantas palabras: "Sus ideas son elucubraciones, han sido el principio de un peligro destructivo que le representa a través de su palabra" (negritas de Carlos Monsiváis, que mal que bien conozco desde hace 68 años). Así que las cuartillas del otro CM son "el principio de un peligro destructivo", pues qué mal porque los peligros no son destructivos, las realidades sí. ¿Y qué es lo que dijo mi peligroso homónimo?:
Carlos Monsiváis exige que el secretario de Gobernación (Carlos Abascal) no hable de sus creencias, lo restringe, lo limita; mas, al mismo tiempo, el escritor pretende imponer con la violencia de sus conceptos la propia convicción de su verdad en lugar de proponerla a la libre aceptación de los demás. Él sí tiene la razón; Abascal no, dice.
Véase lo que dijo el secretario Abascal el 29 de enero de 2006 en un seminario de ética:
Es necesario recuperar con absoluta libertad de credos la religión como el espacio que propicie la vinculación, la revinculación del ser humano con su destino trascendente para que le dé sentido a los valores éticos que han de comprometer su existencia diaria.
Perdón por citar, vinculando y revinculando al Carlos Monsiváis del que tengo noticia cotidiana. Este CM afirmó:
Es por lo menos insólito un secretario de Gobernación que apenas toma la palabra instala su púlpito virtual (y no tanto). Como ciudadano y creyente Abascal está en su perfecto derecho de proclamar las ventajas de la fe; como secretario de Estado no, porque no hay tal cosa como un señor que mientras vigila el proceso electoral es laico, y que deja de serlo al menospreciar por completo la estructura ética de la institución en donde devenga salarios y tribunas. Si vuelvo a don Carlos, ¿tiene caso reiterarle lo obvio: el Estado laico se sustenta obligadamente en la ética republicana que, sin negar en lo mínimo el papel de las religiones como espacio de formación de valores, deposita en la educación, y las responsabilidades personales, las leyes, la estructura ética de la sociedad no teocrática? El laicismo respeta todos los credos pero no acepta el retorno a un dogma religioso como criterio único, muy probablemente para que no se acuse al país de clonar el siglo XVII.
Lamento citarme in extenso (latinajo a caballo de espadas) pero mis palabras, todo lo pobres que se quieran, son mías, y la del fantasmón de los "peligros destructivos" son de Semanario, que las confeccionó. ¿En dónde le niego a don Carlos la emisión de sus creencias, en dónde lo restrinjo y limito? ¿Dónde está la violencia de mis conceptos? (Bueno, a lo mejor radica en invocar a la violenta Constitución de la República). Abascal no tiene la razón y las leyes y el Estado laico sí. Y quizás esto se agrave por un hecho franciscano: Carlos Abascal es secretario de Gobernación.
Por lo demás, en Desde la fe, el semanario de la Arquidiócesis Primado de México (12 de febrero de 2006), el p. Mario Ángel Flores Ramos señala: "Tiene toda la razón (Diego Valadés) el director del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM; no regresemos a los autoritarismos de antaño...".

II
Es curioso la apropiación o expropiación de términos del pensamiento crítico llevadas a cabo por el sector eclesiástico y los conservadores. No sólo las consignas de sus (infrecuentes) marchas vienen de la izquierda: "El pueblo unido jamás será vencido", sino algunos conceptos clave se trasladan mecánicamente de un campo ideológico a otro: fundamentalismo, diversidad, miedo a la diferencia, empoderamiento. Y a esto lo complementa el manejo de las brumas apocalípticas. (Afirma el Semanario: "Sabemos que el miedo a la diferencia... puede conducir a una verdadera pesadilla de violencia o de terror"). El Carlos Monsiváis que he tratado sostiene desde hace mucho, precisamente por los ataques con frecuencia devastadores de la derecha contra los sectores marginados, la causa de la diversidad. Y ni yo (ni el Carlos Monsiváis que leyó en Los Pinos) entendemos por qué el Semanario pontifica: "Monsiváis no ha aprendido todavía a convivir con la diversidad". Probablemente así actúa el Monsiváis que inventó Semanario, pero el Carlos Monsiváis del discursito no sabe de qué hablan. ¿Qué diversidad representa el secretario de Gobernación al proclamar la ética religiosa como única, rechazando de paso la ética laica a la que está obligado por su función pública? ¿Qué es "lo diverso" en Abascal? ¿Afirmar como ha hecho varias veces que no dijo lo que sí dijo? Esto puede ser amnesia programada pero no diversidad. ¿A qué se refieren entonces? ¿A qué el secretario y yo no compartimos las mismas ideas? Esto es cierto pero nadie -yo menos- le impide profesarlas. Mi insistencia se localiza en otro punto: sí existe tal cosa como la ética republicana, algo que no está dispuesto a aceptar el homogéneo y monolítico Carlos Abascal.
Sin violencia y sin terror adjuntos, una verdadera pesadilla es polemizar con quienes siempre enmiendan sus palabras y las de sus críticas para burlarse de la memoria ajena.

lunes, febrero 06, 2006


lunes, enero 16, 2006

jueves, diciembre 01, 2005

Esos analfabetos cuyo despreciable objetivo vital es la felicidad


El conocimiento, para Peter Kien, no es algo que deba compartirse, un puente entre los hombres; es una manera de tomar distancia y de alcanzar una superioridad vertiginosa sobre el común de las gentes, esos analfabetos cuyo "despreciable objetivo vital es la felicidad".

Vargas sobre Auto de fe de Canetti.

sábado, noviembre 12, 2005

sábado, noviembre 05, 2005

Guadalajara...

¡Que manera desagradable de asomarse a la ventana! Todas las mañanas, religiosamente, las banquetas y cocheras de las tres casas frente al edificio de departamentos en el que vivo son barridas-lavadas a manguerazos.
No sé por qué, pero en algún momento de veras pensé que esas campañas de radio y televisión, las pegatinas con frases como “gota a gota Chapala se agota” y algo de las clases de ecología que ahora imparten desde el preescolar tendrían un impacto real.
Pero no. Desde que vivo aquí constato clara y obviamente que no, que Guadalajara por muy grandote que sea no deja de ser un lugar proviciantote.

jueves, octubre 20, 2005

Muerto

Lo metí en una bolsa negra y la acabo llevar a la esquina. ¡Ay!, aún escucho el tin tin de despedida.

domingo, octubre 16, 2005

Me Cago

Desde hace rato las cosas andan mal. Mal y de malas, de verás. Los asuntos más simples y tontos no me salen, ni siquiera alcanzo a llegar a tiempo para meter la quiniela con don Max, el de la tienda de la esquina. Pero las complicadas, las que representan un reto, son las que me dejan con un sentir de malestar metafísico: no me dejan, no puedo competir por el empleo que creo que tiene mi nombre porque ‘no tengo el perfil’. Derrotado de antemano. Quizá fue mejor así, evito constatar que soy lo incompetente que temo.
Entretanto, el departamento está hecho un asco, el trabajo no me entusiasma ni me estimula, no puedo terminar la tesis, debo un dineral, recibo pésima atención en mi dizque universidad y me hacen dar vueltas y vueltas, no logro explicarle en castellano a la peluquera lo que quiero para mi cabello, me cerceno la mejilla intentando rasurarme, escribo posts sosos, me preparan café malo en el Sorbo. Y lo que nunca: tengo celos. Me enfrento con sombras en sueños y en fantasías diurnas. Me siento fuera, excluido, marginado, ninguneado.
El garibaldi se quedó en la bolsa. La botella descorchada, llena.
Lo único con lo que estaba más o menos contento ya lo estropeé también: una bolita truena detrás de la rodilla cada vez que la flexiono y no puedo correr. Adiós ejercicio.
En fin, ya se sabe: cuando las cosas andan mal, lo más probable es que se pongan peor.

domingo, octubre 02, 2005

Idiomáticas

  1. Darle vuelta al dinero.
  2. Ya de pérdido.
  3. Ser como el azadón: todo para acá y nada para allá.
  4. Venir sin tomar café y no traernos el pan.
  5. Tener hueso en la lengua.
  6. Aunque le pegue yo a la piedra, no sale agua.
  7. Entre pitos y flautas.

sábado, septiembre 03, 2005

Katrina y los gustos culposos

Está mal, supongo. Pero los destrozos que causó el huracán Katrina en Estados Unidos y lo que ha sucedido después me da cierto gusto. Me regocija constatar que los estadounidenses también pueden ser impresionantemente vulnerables ante distintas clases de fenómenos. Pero más aún que con los ataques del 11S, siento cierta satisfacción al leer sobre los destrozos que este fenómeno natural ha causado porque –de acuerdo con lo que diferentes medios han documentado- se deben en buena medida a falta de prevención: recursos inicialmente destinados a darle mantenimiento y mejorar los muros de contención del río y el lago fueron finalmente utilizados para la invasión a Irak de tal manera que no recibieron el cuidado pertinente ni crecieron como se anticipaba necesario.

Sin embargo, hay algo previsible que me disgusta. Aparentemente, quienes sufren y padecerán los estragos son los más pobres, negros principalmente. Las familias que abandonaron a tiempo la zona fueron sobre todo quienes tenían medios de transporte adecuados o dinero para pagarlos. Se fueron a tiempo y no padecen el aislamiento, la insalubridad, la inseguridad, el temor, la ausencia de alimentos y bebidas y a su propio ejército tratándolos como enemigos de guerra. Como siempre, quienes reciben la peor parte son los que se encuentran en la parte más baja de la estructura social.
Otro asunto que me sorprende es la pésima reacción del gobierno. Quién pensaría que el país más rico y poderoso respondería tan miserablemente ante la desventura de sus propios ciudadanos. Ver a Bush en Misisipí no permite otra cosa que imaginarlo como el presidente de cualquier "república bananera". Las frecuentes desventuras del antes llamado tercer mundo pueden ocurrir en lugares insospechados.

Además, todo esto me recuerda el Protocolo de Kioto y la retirada del gobierno de Bush del mismo para beneficiar a las empresas petroleras y carboneras de su país –de las que su familia forma parte, si mal no recuerdo. Me gustaría pensar que lo inusual de un huracán de esa magnitud particularmente sobre EU se debe a los cambios climáticos causados precisamente por eso que el Protocolo intenta atenuar.

domingo, agosto 21, 2005

Tesis

Algunos de ustedes, los más enterados, se preguntaran por qué me tardo tanto con mi tesisita. Pues aquí hay una respuesta.

sábado, agosto 13, 2005

SinCity




¿Notaron que Sensemayá de Revueltas es parte del soundtrack? Quiero decir, es la pieza utilizada –íntegra, si mal no escuché- en una de las secuencias; aún no sé si también venga en el cd.

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Según yo, los segmentos que dirige Tarantino son dos: uno largo –el inicial-, donde Hartigan va a rescatar a “Cordelia” y otro más corto –hacia el final-, donde aparecen el par de rufianes elocuentes. Éstos, por demás, son personajes típicamente tarantinescos.

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Marv es la viva imagen de Hellboy ¿qué no? No me gusta la idea, pero además lo asocio con Bukowski.

domingo, julio 10, 2005

Highlights a la Sexta

A continuación resalto tres puntos de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona que considero importantes.

1. A contracorriente de lo que estábamos acostumbrados, el autor o autores son los comandantes indígenas, no el Sup Marcos. Esto resulta más o menos obvio si se contrasta el tono y estilo de esta declaración con el de las otras o cualquier otro comunicado.
Es probable que esto sea un indicio de lo que viene, quienes serán visibles en las acciones serán sólo o principalmente los indígenas. Ahora bien, esto no es nuevo, hay que recordar quiénes hablaron en el Congreso de la Unión y en la gran mayoría de los foros la última vez que el EZLN fue a la Ciudad de México o quienes salieron de Chiapas cuando la Consulta del 99 o en la marcha de los 1,111.


2. A diferencia del resto de las Declaraciones se plantea una alianza con los “trabajadores del campo y la ciudad”. Diferencia sutil, pero importante: no es lo mismo hablar de sociedad civil que de trabajadores. Cada término puede ser un concepto que remita a formas de ver la realidad muy distintas entre sí.
Además, el análisis hecho en los apartados sobre lo que son, el mundo y México corresponde de una manera clara con un modo de ver las cosas más cercano a la Primera que a cualquiera de las otras Declaraciones. Parece que el discurso se endurece.

3. Insisten en la necesidad de una organización política de izquierda no electoral. Reiteran el llamado a no olvidar que la política no es sólo la de los partidos y que hay más vías pacíficas además de la electoral; vuelven a criticar a los partidos legales mexicanos por su “síndrome del centro”, por haberse transformado en agencias de colocación y no de representación, por haber sustituido la discusión por el marketing y el raiting, y por haber asumido que lo único que se puede hacer es cambiar el administrador y no el tipo de relaciones político-económicas existentes.
Éste punto, el de la organización no electoral de izquierda, es uno de los más importantes, pero el que ha sido menos resaltado.

Por último, quien suponga que la Sexta es una respuesta a la eufemísticamente llamada Alianza para la seguridad y la prosperidad de América del Norte o a las incursiones del Ejército fuera –pero cerca- de la zona de influencia del EZLN hace una lectura apresurada, facilona y descontextualizada. Falta leer más frecuentemente la prensa o escuchar más los radio-diarios para tener una idea más clara de los procesos políticos y de las coyunturas que los conforman (asumir algo así es como suponer que los atentados terroristas en Londres son una respuesta inmediata a la designación de la sede olímpica; no, ahí lo que sucede es que Alá está de su parte). Lo importante no es el calendario del 2006 (no lo fue en el 94, ni el 2000 y no tiene por qué serlo ahora) ni desmarcarse del “discurso étnico” (que nunca ha sido el único “tema”, véase los documentos del Foro para la Reforma del Estado o la propuesta que el EZLN presentó a la mesa 2 sobre Justicia y Democracia en San Andrés en el 96; mesa en la que, por cierto, el gobierno federal no se presentó y no hizo ni una propuesta) sino la construcción de la resistencia, autonomía y nuevo país “desde abajo y con los de abajo”.

lunes, junio 20, 2005

La (imposible) ¿geometría? del Poder en México


Subcomandante insurgente Marcos

¿O geografía? No, la geografía es eso de norte, sur, oriente y poniente. ¿O será la geología? No, ésa trata de las piedras (como eso de "qué bonita piedrecita para darse un tropezón"). La geometría es lo de área, volumen, largo, ancho y no-sean-mal-pensad@s. Mmh... ya me estoy haciendo el chistosito. Quizá porque a much@s no les va a gustar lo que vamos a decir. Porque nos referiremos a la supuesta diferencia entre la derecha, el centro y la izquierda en la política de arriba. Y luego pues están las complicaciones: ultraderecha, derecha moderada, derecha confesional, izquierda "leal a las instituciones", ultra izquierda o radical, izquierda moderada, centro, centro-izquierda, centro-derecha, centro-centro, defensa central y centro delantero. Pero allá arriba todos dicen ser una u otra cosa, según lo que diga el nuevo dedo, es decir, el rating. Así que a los que vemos un día en un lugar, al otro ya están en el opuesto. Y hasta duele el pescuezo de ver cómo brincan de uno a otro lado. O sea que un relajo. O una geometría imposible.

Para tratar de entender esa geometría hay que tomar en cuenta, según nuestra opinión, que el capitalismo en la globalización neoliberal está realizando una auténtica guerra mundial, en todas partes y en todas las formas. Esta guerra no sólo destruye, entre otras cosas, las relaciones sociales. También trata de reordenarlas según la lógica del vencedor. Entre los escombros producidos por esta guerra de reconquista, yacen las bases materiales, económicas, del Estado-Nación tradicional. Pero no sólo eso, también se encuentran destruidos, o con daños severos, los aparatos y las formas de dominación tradicionales (las relaciones dominante-dominado, dominante-dominante, y dominado-dominado). Por lo tanto, la destrucción también alcanza a la clase política tradicional, a su constitución, a sus relaciones internas, a sus relaciones con el resto de la sociedad (no sólo con los dominados) y a sus relaciones con las clases políticas de otras naciones (las llamadas relaciones internacionales). De esta manera, la guerra neoliberal ha desfigurado la política tradicional y la hace marchar al ritmo de un espot publicitario, y la destrucción provocada por la bomba neoliberal en la política mexicana ha sido tan efectiva que, también según nuestro modesto punto de vista, allá arriba no hay nada qué hacer. Si acaso, programas cómicos. Se supone que allá arriba, por ejemplo, hay centro, izquierda y derecha, Pero en tiempos electorales todos se amontonan en el centro. O sea que como que la geometría se encoge y todos se amontonan en el centro gritando: "YO SOY"...
"Yo soy", dice el Partido Acción Nacional.
El PAN, el partido de la nostalgia por la lucha democrática, Gómez Morín y el "humanismo político". La nostalgia por el Opus Dei, el MURO, la ACJM y Canoa. La nostalgia por la guerra de los cristeros, la sábana santa y el Cerro del Cubilete. La nostalgia por las buenas conciencias, las buenas costumbres, la gente bien. La nostalgia por el triunfo cultural y la sección de sociales en los periódicos (cuando era diferente a la policiaca). La nostalgia por Maximiliano, Carlota, Elton John y el tiempo en que fuimos Imperio. La nostalgia por la aspirina dominical administrada desde el púlpito del pederasta, el ring side en la visita del o al Papa, y los retiros espirituales de "salvemos al mundo del diablo comunista, seamos soldados de dios". La nostalgia por las tardes del bridge, el té- canasta, los Caballeros de Colón. La nostalgia por la quema de las boletas de la elección de 1988 y el cogobierno con el PRI. La nostalgia por un calendario en el que no estuvieron. La nostalgia por "la Patria, mi buen, es la historia recluida en un convento".
Al igual que el actual gobierno federal, el PAN es hoy dirigido por la organización de ultraderecha El Yunque. Bajo su peso yace el PAN histórico y su nostalgia por las familias arropadas con cobijas azules. Y es El Yunque el que (quién lo dijera) nos trata de convencer de que el PAN es ahora una organización política de centro. Y nos presenta, como posibles candidatos presidenciales, a una constelación de mediocres, donde, honor a quien honor merece, puntea el gris coupier Santiago Creel Miranda (me parece, no estoy seguro, que fue secretario de Gobernación en el interinato de Fox-Sahagún -hoy se le puede encontrar llorando al hombro de la Coyota Fernández de Cevallos-). Una lista de precandidatos en la que la única con reales posibilidades de competir no aparece... todavía. Pero ella ya mueve las piezas que El Yunque le proporciona para colarse. Primero para obtener un puesto que le asegure la impunidad (la que ya prometió Andrés Manuel López Obrador sin que nadie se lo pidiera -bueno, cuando menos no se lo pidieron públicamente-), y luego, cuando acabe de desinflarse el globo fugaz de Creel, acceder al clamor que en las catacumbas de la derecha le pide, le implora, le suplica, le demanda, le exige que sea candidata a la presidencia de México. Candidata de centro, por supuesto.
"Yo soy", dice el PRI, el Partido Revolucionario Institucional.
El PRI, el partido del "desarrollo estabilizador". El creador del sistema de partido de Estado, desnudado en su momento por los análisis de José Revueltas, Adolfo Gilly, Daniel Cosío Villegas, Pablo González Casanova. El de "Mister Amigou". El de la represión a los médicos, los ferrocarrileros, los electricistas. El de las matanzas del 2 de octubre de 68 y del 10 de junio de 1971. El de la guerra sucia en los 70 y 80. El de las devaluaciones. El de los fraudes electorales. El de los "ratones locos", las "casillas zapato", la "operación tamal", la democracia electoral sintetizada en la consigna de "matraca y gorra, refresco y torta". El del robo, el despojo, el fraude, el asesinato, a obreros, campesinos, estudiantes, maestros, empleados. El de Fidel Velásquez, Rodríguez Alcaine, Jonguitud, Elba Esther Gordillo. El de la Colina del Perro. El de Absalón Castellanos, El del fraude electoral de 88. El del clan Salinas de Gortari. El de la contrarreforma al artículo 27 de la Constitución. El de la frustrada entrada al Primer Mundo. El de la matanza del mercado de Ocosingo. El del solitario Aburto y el aún más solitario Colosio. El de la traición de febrero de 95. El del IVA. El de Acteal, El Charco y Aguas Blancas. El del inicio de la pesadilla en Ciudad Juárez. El de "firmo un acuerdo y no lo cumplo". El de "no traigo cash". El de la ruptura violenta de la huelga estudiantil en la UNAM, en 1999. El de la historia como propaganda electoral. El de la imposición de las políticas neoliberales que han destruido los cimientos de México. El de la privatización de las empresas estatales y paraestatales. El del voto por el desafuero. El del crimen organizado en partido político. El de "la-Patria-mi-buen-es-una-puta-que-regentea-el-más-picudo-o-sea-yo-mero".
Sobre el PRI no hay mucho que agregar a lo dicho y padecido de él. El PRI, surgido de la revolución mexicana de 1910, es, hoy por hoy, el partido con más posibilidades de provocar una nueva revolución en todo el país. El PRI no tiene ligas con el crimen organizado: él forma parte de la dirección de los cárteles del narcotráfico, del secuestro, de la prostitución, del tráfico de personas. El cinismo con el que sus dirigentes desechan la memoria los lleva a hablar y hacer como si no llevaran más de 70 años abusando del poder y lucrando con su ejercicio. Las precampañas y campañas del PRI son el mejor vehículo para provocar la indignación de la gente... y su rebelión.
¿Ejemplos? Enrique Jackson financia su campaña con dinero del crimen organizado, es decir, el narcotráfico, la prostitución y el secuestro. Lo usado para publicidad televisiva lo obtiene de los rescates por el secuestro de miembros de las familias pudientes a las que ahora promete "orden" en horario estelar. En su lado, Roberto Madrazo, un gángster sin escrúpulos, ha pasado de planear la eliminación de sus contrincantes a planear su seguridad para que no lo asesinen a él (aunque el traer como perrito faldero al Croquetas Albores no lo protege de nada). Por su parte, Montiel, Yarrington y Martínez, mientras tanto, pasan lista a sus pistoleros, y la Paredes suspira, es decir, acecha. En la mejor tradición priísta, la candidatura se resolverá en las cloacas del poder político (o sea que Elba Esther decidirá). La violencia criminal que azota el país no es más que la lucha entre los cárteles por la candidatura presidencial del PRI. Los que pierdan se irán, junto con sus jefes priístas, no a la cárcel... sino al PRD. Quien quede nos dirá que es de centro.
"Yo soy", dice el PRD, el Partido de la Revolución Democrática.
El PRD, el partido de los "errores tácticos". El error táctico de, con sus pactos electorales, fomentar los negocios de familias disfrazadas de partidos. El error táctico de aliarse al PAN en algunos estados y al PRI en otros. El error táctico de la contrarreforma indígena y los paramilitares de Zinacantán. El error táctico de Rosario Robles y los videoescándalos. El error táctico de hostigar y reprimir el movimiento estudiantil de la UNAM en 1999. El error táctico de la "ley Ebrard" y la "ley Monsanto". El error táctico de ceder el Zócalo de la ciudad de México a los monopolios de espectáculos. El error táctico de hacer equipo con los salmistas. El error táctico de la importada "tolerancia cero" y de perseguir a jóvenes, homosexuales y lesbianas por el "delito" de ser diferentes. El error táctico de traicionar la memoria de sus muertos, hacer candidatos a sus asesinos y reciclar a los desaforados de las candidaturas priístas. El error táctico de convertir movimientos populares en burocracias partidista y gubernamental. El error táctico de manipular las muertes de Digna Ochoa y Pável González para halagar a la derecha. El error táctico de la indefinición frente a los movimientos de resistencia y liberación en otros países, de bajar la cabeza frente al poder estadunidense y de tratar de congraciarse con los poderosos. El error táctico de sus luchas intestinas y los fraudes en las elecciones internas.
El error táctico de la alianza con el narcotráfico en el DF. El error táctico de pedirle dinero a la gente mintiéndole al decir que es para ayudar, "bajo el agua", a los zapatistas. El error táctico del cortejo vergonzante a los sectores más reaccionarios del clero. El error táctico de usar a los muertos en la lucha como carta de impunidad para robar, despojar, corromper, reprimir. El error táctico de correr, loco de contento con su cargamento de errores tácticos, al centro. El error táctico de "la Patria, mi buen, no es más que un presupuesto en disputa".
Y en el centro del PRD... "Yo soy", dice Andrés Manuel López Obrador, AMLO.
Y contra AMLO se lanzó la (alguna vez feliz) pareja presidencial, desenfundando la PGR en una mano, la Suprema Corte de Justicia en la otra, el Congreso de la Unión en gayola, y los medios de comunicación compensando la pérdida de rating de sus reality shows y su barra cómica. El proceso de desafuero fue, además de una comedia con ribetes trágicos, un indicador del descontento popular (no mi buen, ya no puede uno burlarse de la gente como antes) y, sobre todo, un inmejorable empuje electoral... para el desaforado.
Y contra AMLO se lanza Cárdenas Solórzano acusándolo de declararse de centro desde el inicio y no seguir su tradición de iniciar declarándose de izquierda... e irse corriendo al centro conforme avanza la campaña. Criticándole el tener el control del PRD y hacer uso discrecional de él... después de que Cárdenas hizo lo mismo tantos años. Echándole en cara las alianzas que hace, olvidando que a las hechas por Cárdenas se debe el enriquecimiento de familias (como el Partido de la Sociedad Nacionalista, de los Riojas) y la liga del PRD con el sinarquismo -el mismo que encapuchó la estatua de Juárez (el Partido de Acción Social), cuando aceptó la postulación por esos dos partidos en 2000-. López Obrador. El AMLO proyectado a las alturas de la democracia "moderna" (o sea, las encuestas) por la absurda y ridícula campaña de la pareja presidencial. El que convirtió la movilización ciudadana contra el autoritarismo del desafuero en un acto de promoción personal y de destape electoral. El que no dijo, en la movilización contra el desafuero, la frase que realmente correspondía, a saber, "ningún dirigente tiene derecho a encabezar un movimiento en torno a una causa justa para, a espaldas de la mayoría, sujetarlo a su proyecto personal de búsqueda del poder y negociarlo para eso". El que convoca a una marcha del silencio y, en lugar de respetarlo, la usa para hablarle al Poder, imponiéndole a todos la palabra de uno. El de la alquimia que transforma un millón 600 mil silencios en la voz de Don Porfirio que, a pesar de la silbatina (ésa sí "histórica"), fue escuchada por quien fue el interlocutor de esa marcha: el Poder. El que trastocó (y devaluó) el triunfo popular de la marcha del 24 de abril y lo convirtió en un logro personal en su carrera presidencial. El ex desaforado. El que acusó al Poder de arbitrario y luego intercambió con él exoneraciones mutuas. El denunciante de "complots" que luego elogia como "estadistas" a quienes acusó de urdirlos. El que tiene, como uno de sus primeros "comités de apoyo" indígenas en Chiapas, a los caciques y paramilitares de Zinacantán, los mismos que agredieron la marcha zapatista del 10 de abril de 2004. El que ya se ve a sí mismo cruzado por la banda presidencial. El que, entre sus primeras ofertas de gobierno, garantizó la impunidad para quienes han asesinado y desaparecido a luchadores sociales, a quienes han sumido a México en la miseria y se han enriquecido a costa del dolor de todos. El que, con sus actos, le dice a la gente "los desprecio desaforadamente".
López Obrador. El que se comparó a sí mismo con Francisco I. Madero... olvidando que el símil con Madero no termina con el demócrata encarcelado por Porfirio Díaz, sino que continúa con el Madero que formó su equipo de gobierno con los mismos porfiristas (y que fue traicionado por uno de ellos). Con el Madero que, dando las espaldas a las demandas de los desposeídos, se dio a la tarea de mantener la misma estructura económica de explotación, despojo y racismo construida en el régimen porfirista. A AMLO y a los jilgueritos que revolotean a su lado se les "olvidaron" esos detalles.
Y, sobre todo, se les "olvidó" que, frente a Madero, los zapatistas enarbolaron el Plan de Ayala, aquel plan sobre el que Madero dijo, palabras más o menos, "publíquenlo, que todos sepan que ese Zapata está loco". Pero basta de historia pasada y de comparaciones. Estamos a principios del siglo XXI y no del siglo XX, en una sucesión adelantada por la ambición desbocada de una mujer.
Para saber cuál es el proyecto de quien aspira al Poder no hay que escuchar lo que dice hacia abajo, sino lo que dice hacia arriba (por ejemplo, en las entrevistas a los diarios estadunidenses New York Times y Financial Times). Hay que escuchar lo que les ofrece a quienes mandan en realidad.
La oferta central del programa presidencial de AMLO no es vivir en Palacio Nacional y convertir Los Pinos en la nueva sección del Bosque de Chapultepec. Es "estabilidad macroeconómica", es decir, "ganancias crecientes para los ricos, miseria y despojos crecientes para los desposeídos, y un orden que controle el descontento de estos últimos".
Cuando se critica el proyecto de AMLO no se trata de criticar un proyecto de izquierda, porque no lo es, así lo ha declarado y prometido López Obrador al Poder de más arriba. El ha sido claro y sólo no lo ven quienes no quieren verlo (o no les conviene verlo) y se siguen esforzando por verlo y presentarlo como un hombre de izquierda. El de AMLO es un proyecto, según él mismo lo definió, de centro.
Y el centro no es más que una derecha moderada, una puerta a la clínica de cirugía plástica que transforma a los luchadores sociales en déspotas y cínicos, una macroeconomía estabilizada con segundos pisos y conferencias de prensa mañaneras.
Nosotros hemos visto y analizado de cerca el gobierno de AMLO en el DF. Y no en la prensa, en los círculos selectos o en los segundos pisos, sino abajo, en la calle. Creemos que hay ahí el germen de un autoritarismo y un proyecto personal transexenal. La imagen de Carlos Salinas de Gortari construida por AMLO es, en realidad, un espejo. Por eso la conformación de su equipo. Por eso su programa tan cercano a aquel del "liberalismo social" del salinismo. ¿Dije "cercano"? Más bien, la continuación de ese programa. Esto se encuentra todavía oculto por la avasallante estupidez de la ultraderecha (que parece chivo en cristalería) y por el mismo caos ideológico que reina en la clase política mexicana, pero no tardará en hacerse evidente. Tal vez por ese ocultamiento, algun@s intelectuales, además de destacad@s luchador@s sociales, le proporcionan su cálido aliento al huevo de la serpiente que hoy anida en el gobierno de la ciudad de México.
Frente a López Obrador no estamos enfrente de un líder nostálgico del pasado nacionalista revolucionario, sino de alguien con un proyecto muy claro de presente... y de futuro. AMLO no está pensando en realizar su proyecto en un solo sexenio (por eso su equipo es el mismo de aquel célebre "gobernaremos por muchos años"). Y, contra lo que piensan algunos, López Obrador no ofrece volver al pasado populista que tanto aterra al poder económico. No, AMLO oferta una mediación y una administración "modernas" (o sea terminar lo que dejó pendiente Salinas de Gortari). Y más: ofrece crear las bases de un Estado "moderno", por eso se esfuerza en diferenciarse de Lula, Chávez, Castro y Tabaré. Y el ofrecimiento no lo hace a los de abajo o a lo que queda de la Nación mexicana, sino a quien manda en realidad: el poder financiero internacional. La de él no será una administración neoliberal con la mano izquierda (Lula en Brasil, Tabaré en Uruguay, Kirchner en Argentina), ni un gobierno socialista (Castro en Cuba), ni un nacionalismo popular (Chávez en Venezuela), sino EL NUEVO MODELO DE ESTADO NO-NACIONAL (ese engendro de la guerra neoliberal) en América Latina.
Si Carlos Salinas de Gortari fue el gobernante ejemplar de operador de la destrucción neoliberal en México, López Obrador quiere ser el paradigma del operador del reordenamiento neoliberal. Ese es su proyecto. Aunque falta que lo dejen o que pueda.
No nos vamos a dedicar a descalificar a AMLO (de eso se encargará, y con inmejorable eficiencia, el PRD -sobre todo en la lucha por la candidatura al gobierno del DF-), pero consideramos nuestro deber advertir, definir y definirnos. Es necesario porque, en el gatopardismo de arriba, una definición no clara se convierte en un apoyo explícito: "si no está contra nosotros, entonces está en favor de nosotros". La definición frente (y no a un lado) a lo que representa AMLO es imprescindible. Su propuesta (y en esto no hay ninguna diferencia con la de Cárdenas en el PRD, ni con la de cualquier precandidato de cualquier partido en el superpoblado "centro" político del México de mediados del 2005) es llenar DESDE ARRIBA Y POR ARRIBA el vacío provocado por la hecatombe neoliberal.
En resumen, allá arriba reinan la indecencia, la desfachatez, el cinismo, la desvergüenza.
Esto es lo que pensamos de la geometría política en el México de arriba. Decir otra cosa sería mentir y tratar de engañar a quienes nunca hemos engañado: en primer lugar a nosotros mismos, pero también a la gente en general. Nos produce rabia e indignación ver lo que vemos, y lucharemos para impedir que esos sinvergüenzas se salgan con la suya.
Porque es la hora de empezar a luchar para que todos esos que allá arriba desprecian la historia y nos desprecian, rindan cuentas, para que paguen.
Vale. Salud y atención, que abajo el reloj marca ya la hora sexta.
Desde las montañas del sureste mexicano.
Subcomandante Insurgente Marcos
México, en el sexto mes del año 2005
P.D. SOBRE CHIAPAS. Si antes las Juntas de Buen Gobierno informaron que había algunas relaciones con el gobierno estatal, ahora informan que, desde diciembre del año pasado, se terminaron por el incumplimiento del gobierno en los pocos compromisos que hizo. Ni indemnizaron ni regularizaron, ni hicieron justicia en los pocos casos que se les demandó. No cumplieron porque en el fondo son tan racistas como cualquiera. Están absorbidos por el autoritarismo y la soberbia, la justicia local dedicada al negocio del tráfico de personas, los presupuestos gastados en las señoritas que se anuncian en la sección de avisos clasificados de los periódicos locales o que trabajan en la zona Galáctica, el dinero derrochado en campañas mediáticas, ridículas y desvergonzadas, de desprestigio de opositores (como la emprendida contra el movimiento magisterial de hace unas semanas) y de promoción del culto a la personalidad. Ni modos.

lunes, junio 06, 2005

Síndrome del Adolescente Persistente

El adolescente persistente se caracteriza por su manera facilona de ver las cosas. Usualmente molesta con su aparente buen ánimo, su palabrería innecesaria escasa de razón y su mucho ruido. Sus risotadas nos hacen evocar la sobriedad y elegancia de la sonrisa. Prefiere hablar, a pesar de tener alguien con quien conversar; muy probablemente le incomoda el silencio.

Se le puede oír diciendo cosas como que no cree en el psicoanálisis o la estadística. Seguramente escribe mal y comete los mismos errores ortográficos una y otra vez. Confunde lo simple con lo sencillo y lo grandote con lo grandioso.

Si lee, lee poco; pero frecuenta a Cortázar, García Márquez, Benedetti, Galeano, Neruda, Saramago, Vázquez Montalbán, Sabines, José Agustín o Volpi. No es extraño que le gusten las cancioncitas de Joaquín Sabina, Fernando Delgadillo, Miguel Bosé, Alejandro Sanz, Ana Belén, JM Serrat, Silvio Rodríguez, Alejandro Fernández, Buena Vista Social Club, Manu Chao o algún otro ingenuo del world beat. Además, fantasea con parecerse a personajes de películas como Amelie... aunque sea en lo tonto. Es, pues, partícipe permanente de los entusiasmos de la mayoría en productos artificiosos, limitados, simples, baratos y mal hechos.

martes, mayo 10, 2005

Marthita-besa-curas



¿Qué se puede decir de una imagen de este tipo?
¿Dice algo que no sepamos? ¿Nos indigna un poco más? Ciertamente no, pero a mí me sigue incomodando.

jueves, mayo 05, 2005

Which Trainspotting Character Are You???


Which Trainspotting Character Are You?
Trainspotting y Renton vienen al caso por la aparición en español de la nueva novela de Welsh: Porno. Aparentemente, será posible reencontramos con los viejos conocidos Sick Boy, Spud, Renton y Begbie. Aunque ellos estarán un poco más viejos, pues la historia ocurre diez años después de donde quedó la primera.
Irvine me cae bien, pero su trabajo me causa alguna desconfianza. Esto se debe a cierto tipo de gente que medio lo sigue, medio lo idolatra y medio lo acapara en las conversaciones. Detesto particularmente a su sarta de grupies-kitsch-faroles. Específicamente a quienes tienen sus textos y las películas basadas en ellos como mercancías de culto sólo porque sus personajes usan determinadas drogas. Desprecio con gusto a quienes se dan (o dieron) un pase antes de entrar a la sala de cine para ver Trainspotting o Acid House, para “entenderla mejor”, “vivirla” o “compartir lo que sienten”. Y que quede claro: no tengo remordimientos morales por ni con el consumo de drogas. Sin embargo, si algo entiendo es que estas personitas se entretienen un ratito, pero no alcanzan siquiera a medio leer ni medio ver ni medio entender bien.
Estos tipejos –por un lado- me dan miedo, sobre todo me disgusta pensar que alguna vez pude ser como ellos. Por otro, este tipo de reacciones a su trabajo me provoca mucha reserva con Welsh, pues me hacen sospechar que son las buscadas por él o la editorial o el productor. Si mi sospecha es cierta, lo que harían es sólo buscar o crear “un” mercado para “un” producto cualquiera. Y por supuesto, pensar que soy un consumidor entusiasta más de ese producto es de lo más desagradable.

miércoles, mayo 04, 2005

Habemus Papam

viernes, abril 22, 2005

Prefiero enfrentar la verdad que ser feliz.

Titubeo al escribirlo y admito que olvidarlo me ha llevado desandar el camino muchas-muchas veces, pero concuerdo con Don Calladito : prefiero enfrentar la verdad que ser feliz.

jueves, abril 21, 2005

...de mañana

Creo que el primer recuerdo que tengo de estar solo es de hace unos veintidós o veintitrés años. Es de mañana y estoy arrodillado en el quicio de la ventana de la sala. Los barrotes de herrería son negros, fríos y polvorientos. La vista es hacia la calle que está vacía, enfrente hay un restaurante de carnes asadas cerrado. No hay nadie en casa. Silencio. Creo que mamá ha dicho que sale un momento y no tarda, pero esos minutos sin ella y sin nadie más se vuelven incómodos. Desespero. Comienzo a llorar y a gritarle. Pienso, infiero, que fue al autobaños que está a dos cuadras de la casa. No quiero que esté más lejos que esa distancia. Grito. Le grito.
*
Miento. Antes, cuando vivíamos en casa de la abuela, también estaba solo. Una imagen clara es recordarme jugando con un soldado de plástico –uno- en la azotea y luego en el patio del segundo piso. El día acaba de amanecer y la mañana transcurre.
*
Por ese tiempo también me recuerdo despierto, tan temprano como para que nadie más lo esté, y caminando solo por el pasillo de la casa de Tapalpa. Al andar me doy cuenta del silencio y voy viendo las cosas –alacenas, refrigerador, mesas, fotografías, adornos, puertas- con extrañeza. Tengo una sensación mórbida, de estar haciendo algo a escondidas, de estar donde no es mi lugar.